sábado, 21 de agosto de 2010
El valor de la endoscopía
miércoles, 11 de agosto de 2010
Médicos y enfermeras: un ejemplo

El sistema de salud en México tiene una enfermedad crónica. Sus médicos tienen similares niveles de obesidad en comparación con el de sus pacientes, además de altos rangos de presión arterial, un igual o superior riesgo de sufrir un accidente cardiovascular, así como elevado tabaquismo.
Estudios realizados al azar entre la comunidad médica del país, señalan que doctores y enfermeras “son poco concientes de su salud” porque padecen los mismos problemas que sus pacientes y tienen el mismo estilo de vida que les provoca desarrollar enfermedades propias de su entorno. Además, los diagnósticos destacan que los médicos de primer contacto evaden el diagnóstico y el tratamiento de la obesidad entre sus pacientes.
Ante ese panorama, los especialistas alertan que se debe generar una mayor conciencia entre los médicos sobre su propio cuidado a la salud, ya que de ellos depende el éxito de los tratamientos de todos sus pacientes. “La percepción que tiene el paciente sobre su médico influye en el grado de atención y recomendaciones; por lo tanto, los médicos con estilos de vida sana tienen mayor tendencia a compartir, enseñar y supervisar a sus pacientes”, dice el reporte “Frecuencia de obesidad abdominal en los médicos mexicanos de primer contacto y sus pacientes”, un documento hasta ahora inédito, elaborado por especialistas del Centro de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud, la Unidad Cardiovascular del Hospital Regional 1 de Octubre del ISSSTE y la Escuela Superior de Medicina del Instituto Politécnico Nacional.
El reporte sobre “Frecuencia de obesidad abdominal en los médicos mexicanos de primer contacto y sus pacientes” midió en 2007 el peso, la talla, el índice de masa corporal, la circunferencia abdominal y el pulso a 7 mil 747 pacientes y a 270 médicos.
A nivel nacional, entre 70% y 75% de la población padece sobrepeso y obesidad. El resultado de la medición señala que 39% de los médicos hombres y 29% de las mujeres tienen sobrepeso.
En tanto que 38% de los médicos varones y 30% de las mujeres trabajadoras de la salud tienen algún grado de obesidad. Ambos porcentajes de obesidad y sobrepeso fueron similares a los registrados en sus pacientes.
jueves, 5 de agosto de 2010
Manejar distraído = Manejar borracho
Distraerse mientras uno maneja incrementa la posibilidad de accidentes automovilísticos con lesiones graves e incluso defunciones. Eso es lo que sucede cuando uno habla por teléfono mientras maneja: se distrae. Es difícil precisar el incremento absoluto del riesgo de un accidente atribuible a la distracción del conductor, pero hay estudios que demuestran que hablar por celular mientras se maneja incrementa el riesgo 4 veces de tener un accidente, lo cual es similar a manejar bajo los efectos del alcohol. Si uno manda mensajitos mientras maneja, el riesgo aumenta 23 veces. Utilizar equipos de manos libres no hace que el celular sea más seguro.
¿Por qué hablar por celular, aún con manos libres, es más peligroso que platicar con un pasajero? Además del riesgo asociado a maniobrar un teléfono, mediante estudios cognitivos se ha demostrado la limitación que tenemos para hacer varias cosas al mismo tiempo y las neuronas se activan de manera diferente cuando estamos hablando por teléfono o hablando con un pasajero.
Si quieren un ejemplo de lo que puede pasar al hablar por teléfono mientras se maneja, les recomendamos este video.
miércoles, 21 de julio de 2010
LA DECLARACION DE VIENA
El Renacimiento de las Vacunas anti-VIH.

lunes, 19 de julio de 2010
El abuso de las tomografías

La tomografía computada, sin duda, ha modificado la práctica de la Medicina. Sin embargo, su uso también ha expuesto a muchos pacientes a sobredosis de radicación. Las dosis de radiación de las tomografías computadas son de 100 a 500 veces mayores que las de las radiografías convencionales, dependiendo de la parte del organismo que se estudie. Con frecuencia se emplean dosis excesivas partiendo de la premisa que la calidad de la imagen está directamente asociada a la dosis de radiación. En realidad, las dosis de radiación de las tomografás computadas pueden reducriese en 50% o más sin reducir la precisión diagnóstica.
Aunque no se ha demostrado directamente que al tomografía computada aumente el riesgo de cáncer, la radiación es un carcinógeno conocido. Existe evidencia epidemiológica y biológica que relaciona la exposición a radiación ionizante con el cáncer. Lo que es un hecho es que la mayoría de los médicos saben poco sobre dosis de radiación y sobre los riesgos de cáncer asociados con la imagenología. Un principio general debe ser “usar la menor radiación necesaria”.
La Dra. Smith Bindman sugiere tomar varias medidas para aumentar la seguridad de la tomografía computada:
- Disminuir la dosis empleada en cada estudio.
- Establecer niveles diagnósticos de referencia, basados en información clínica relevante, más que crear imágenes de gran calidad, sobre todo si dicha calidad no es relevante para la información clínica.
- Monitorizar las dosis de radiación administradas.
- Educar a técnicos, radiólogos y médicos en la imprtancia de minimizar las dosis.
- Documentar la dosis empleada en cada estudio en el expediente del paciente y vigilarla a lo largo del tiempo.
- Reducir el número de tomografías realizadas por paciente. No realizarlas si con el estudio no se mejorará la salud del paciente ni modificará las decisiones del médico.
El médico debe conocer cuáles son les estudio que en realidad son útiles para el pacientes y establecer estrategias que limiten la solicitud de estudios no necesarios sin interferir con el diagnostico adecuado en sus pacientes.
lunes, 12 de julio de 2010
La comida chatarra
